Thursday, July 24, 2008

happy birthday Camila

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Ella canta como Cristina Aguilera. Tiene una voz preciosa. Hace algunas semanas intentó hacerme bailar como Cristina, yo que estoy dispuesto a vencer en los retos, estuve a punto de hacer el ridículo. Me salvó la hora. Ella siempre gana en tutti fruti, lo admito. Y se ríe, nos saca cachita. Ella tiene su mascota, cuando ingresa a su casa la gatita corre a la puerta para escuchar su nombre con ese tonito dulce e inquieto con el que conmueve a su mami. A ella le gustan las chips ahoys (¿así se escribe?) y los bubbalo, lee Para teens y disfruta con las ocurrencias de Johana San Miguel y Carlos Carlín. Estoy seguro que es la jovencita más linda de su cole. Aunque afirma que no le interesa algunos cursos igual los aprende, repite los párrafos como quien intenta aprenderlos de memoria, es su método: no los aprende de memoria. Ella llora en el cine con una buena historia. Yo he visto sus ojitos húmedos, ese silencio, su gesto de asombro concentrado con la escena. Ella es super divertida. Ve Friends y le fascina la moda. Hoy, ella cumple 12 añitos. ¡Pásalo lindo Cami!. Eres un angelito cuando ríes.

Wednesday, July 23, 2008

"Estoy leyendo a Osho": celebrando a Miguel Ruiz Effio

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Los martes suelen ser tranquilos. Generalmente desde las cuatro de la tarde estoy conectado a la máquina, corrijo la novela que le he prometido a Willy del Pozo, de Altazor, o escribo algún poema, si es que llegan las imágenes, yo suelo dejarme vencer por las imágenes. Esto de estar solo tiene a veces sus ventajas, es invierno, de hecho que el frío jode y uno extraña un cuerpo adonde refugiarse, más cuando supuestamente había alguien, en realidad no había, esto de crear hace que uno se trague sus historias, y bueno, estaba frente al monitor corrigiendo mi novela, Osho me había agotado, sí, estoy leyendo a Osho, seguro Cristóbal, mi viejo compañero de la facultad se reiría. Hace seis o siete años me invitó un vino en el Stradivarius (Trujillo), había llevado con él a un joven estudiante de derecho, no recuerdo su nombre, que era fanático de Osho, yo lo escuchaba y sonreía, me daba gusto su devoción, la forma cómo lo exponía, en esa época yo era ateo, estaba peor que ahora, siempre he vivido al centro de lo incierto, no sé por qué extraña razón siempre apuesto por lo incierto, miro al chico y le pregunto cuántos años tiene, 22, me responde, ah, 22, y por qué si aún no has tropezado con algo grave en tu vida vas a creer en un tipo que te exige negarte para ser sabio, aún no has hecho nada, tranquilo, cálmate, bebe con nosotros este vino, yo no creo en Osho. Cómo creer en unas traducciones hechas por no sé quién si ni siquiera este fulano ha escrito una sola línea, todo lo que has leído es lo que han trascrito de sus charlas y en su idioma, aquí nos llega otra cosa, no seas torpe chico, no te compliques, Cristóbal me observa y me hace un ademán para que ya no lo maltrate, yo bajo el tono y sugiero un brindis. Good bye Osho. Yo tenía 24 años. Ahora tengo treinta y estoy leyendo CORAJE, la alegría de vivir peligrosamente. Estaba un poco tenso, necesitaba alejarme un rato de la máquina y reunirme con amigos, allí nunca falla el MSN. Miguel Ruiz Effio acaba de ganar un concurso de cuentos organizado por la Municipalidad de La Victoria, ya le había contado a Willy, habíamos incluso quedado en hacer algo, Miguel ganó el primer puesto, provecho con las tres lucas, Yushimito quedó segundo y Percy Encinas tercero. Fue un jurado de lujo: Constantino Carvallo, Oswaldo Reynoso y Ana María Gazzolo. Había que celebrarlo, en el MSN varios querían ir de putas, pero nica, yo he colgado los guantes por ahora (aún queda la fama), llamo a Willy, Canitas se conecta, de pronto estábamos chateando con el maese Roger Antón, Miguel Ruiz Effio y Willy del Pozo, llamamos a Cesar Sánchez, a Rengifo y al entrañable Toño Moretti, quedamos a las nueve en el Superba, hace meses no pisaba el Superba, allí no debo. Y como cuatro guerreros, a las nueve, estábamos rodeando una de las mesas, la más caleta: César, Willy, Miguel, yo. El maese no pudo llegar, le cayó la suegra. Rengifo estaba lejos y Moretti, a Moretti había que avisarle con tiempo, ya estaba en su camita. Broma Toño. Es paja cuando ocurren este tipo de reuniones, a Miguel no lo veía desde la presentación de Hiperestesia, a César desde una fatídica tarde en La Mar hace varios meses. A Willy hace casi veinte días, anoche estaba sabio. Me reconcilié con Miguel, como sucede entre los verdaderos amigos, habíamos tenido una bronca ahora intrascendente. Brindamos por César Andrés, el primogénito de Sánchez, ya tiene seis semanas. Y escuchábamos a Willy que se va a Franckfurt a la feria. Buena Willy, teníamos pretextos para celebrar. Y en eso estábamos cuando alguien me pregunta qué estoy haciendo, y yo, tipo el amigo de Cristóbal hace seis o siete años, respondo casi con su misma pasión: “estoy leyendo a Osho” Primer plano. Miradas de sorpresa. Silencio. “¿estás leyendo a Osho?” al unísono. “estoy leyendo a Osho”. Y empiezo a argumentar por qué estoy leyendo a Osho. Igualito que el alumno de derecho. “Digamos que intento otra filosofía, necesito aplicar sus enseñanzas, tiene razón en muchas cosas: el que ama no teme, el amor no es oscuridad, los valientes tienen miedo pero lo enfrentan, no niegan el miedo, actúan con coraje, coraje viene de corazón, el que actúa con coraje actúa con corazón, el corazón es el lenguaje de los poetas” Y me interrumpe Willy: “Jaromil” así me dice Willy de cariño, por el personaje de Kundera “qué sucede contigo Jaromil, cómo le crees a un huevón que no ha escrito nada, osea porque Osho dice eso ¿tiene razón? no pues Jaromil no jodas, tienes treinta años, te falta vivir un huevo, ya pues Jaromil bebe y celebremos a Miguel que sigue escribiendo, tú mismo sigue escribiendo, no te distraigas, y andas con el libro, deja eso, termina de corregir tu novela” y siguió, y yo me sentí medio torpe, y me reduje al joven estudiante de derecho, amigo de Cristóbal y sentí que no debí ser tan tosco aquella noche. Llené mi vaso, todos nos reímos y seguimos celebrando. Al fin un martes vivo. Al fin una noche con amigos.
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Sigo leyendo a Osho.
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Tuesday, July 22, 2008

Leonardo Favio: CÓMO ME DUELE LA PIEL

Monday, July 21, 2008

Se supone que hoy es otro día

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Se supone que hoy es un día al que debo enfrentar con otros ojos, no, no me pondré lentes de contacto, no creo en mariconadas, se supone que esta tarde de lunes debe tener otra intensidad, otra fuerza, se supone que hoy empiezo una nueva semana. No sé cuánto de nuevo haya en mi actitud, estoy convencido que se trata de otro lunes, es 21, no 23 ni 25, es julio, no diciembre, y hace frío, debo admitirlo, hace frío, el clima después de los temblores ha cambiado. Hasta hace algunos meses extrañaba este frío, aprendí a odiar los días con sol, los detestaba, me ponía triste tanta luz, tanta dulzura, aborrecía el verano. Esperaba ansioso junio, agosto, el mes más cruel, imaginaba la llovizna humedeciendo mi cara, yo y la avenida Salaverry con su alameda al acecho de las gotas que caen desde los árboles como piedras disparadas por juguetones duendes que le silban al invierno. Yo mismo era el invierno. Hoy, sin embargo, extraño un día soleado, necesito un día con sol, una vereda donde la luz proyecte mi sombra y la persiga, o me persiga, Lima es extraña. Como las mujeres. Mejor olvido en este texto a las mujeres, no quiero decir algo que después complique todo, yo soy experto en ocasionar problemas, pienso que debe haber alguna carrera para ocasionar problemas, fácil y yo tendría un post grado por generar problemas. Mejor no toco a las mujeres. No he aprendido a conciliar con su naturaleza de nudo. Se supone que hoy es un día al que debo enfrentar con otros ojos, decía, con otra actitud, entonces mejor olvido el tema mujeres, ya me han hecho escribir lo suficiente como para cerrar la puerta durante algunos meses, les he dedicado años, además. Viví soñando con dos y a mis treinta en nada me han ayudado sino a cagarla. Basta entonces de malograr todo. Necesito un día con sol, pero van a ser las seis de la tarde. Difícil. Hasta en eso, mi madre dice que debo dormir en las noches, no puedo, tengo una fijación casi vampiro por la noche. Mi día empieza a las dos de la tarde, en estados como el que sobrevivo, acaba a las 5 o seis de la mañana. Igual voy a enfrentar a lo que queda de este lunes, convencido que aún es temprano y que la vida puede acabar en cualquier momento como para entregarme a la estupidez de la rutina. He dicho.


Insisto: NINO BRAVO, este es un clásico

Sunday, July 20, 2008

Un clásico de Sandro, para reafirmarme en lo cursi

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Saturday, July 19, 2008

Los extraños

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Nadie conoce la virtud de los extraños
Por eso el balbuceo a medias
La inútil contemplación de sus silencios
Esta vereda incluso cambia de esquina
Detiene sus metros en la hendidura donde se ocultan los ácaros
Que suelen refugiarse del invierno
Los extraños avanzan
Poco les importa que alguien los salude
Para ellos solo existe el paso
Y la ruta que los lleva al objetivo
En Lima marchan con la velocidad de sus relojes
Es junio
Alguien regresa por el celular
Otro se mira el sexo y se pregunta por el palpitar de su glande
Que imperfecto la reclama
Se toca las manos y regresa frente al monitor
Intenta escribir un verso
Intuye que afuera
El frío construye una cerca de azulejos
El vidrio sobre el que ella se refleja
Atrás
Un perro lame la alfombra
Nadie conoce la virtud de los extraños
Algo se rompe ahora
Observo la oscuridad de los accidentes
La mierda que invento con el tráfico
Todo se proyecta de golpe
Otro auto se detiene
Lo escupo
La baba escribe mi nombre sobre los neumáticos
Adelante un pájaro se rasca
Sabe que con mi lengua

Solo puede reinventar las llagas de sus alas.
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Primero la palabra

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Primero la palabra
Luego el objeto que se acerca como una horda de adjetivos
Quizá por eso la calle sucumbe frente a este poema
Quizá por eso ahora he confundido
La aorta de un verso que conmueva a los comunes
Afuera un auto intenta chocar con otro auto
Aquí la tarde reposa con la velocidad de un anciano
Que observa la cercanía de la muerte
Primero
Insisto: la palabra
Luego el hueso La tinta
El ojo sobre la pulpa
De un gato que escribe sobre el césped
Más allá los perros
El parque donde he meditado muchas veces
Y arriba el sótano de un ángel
Que mira cómo intento escribir algo
Más allá de su nombre
Y el temblor que significa detenerme a contemplarla.

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Saturday, July 12, 2008

sobre poéticas de un nuevo zigno

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La última vez que leí con Alfredo Rusca, Lali García e Yllari Briceño fue en Antares, gracias a Florentino Díaz, responsable de los jueves de POESÍA EN LA VÍA EXPRESA. Era el primer recital de Alfredo, la segunda vez que Lali leía, y la primera vez que compartí mesa con Alfredo, Lali e Yllari. Pienso que en ese recital se selló algo. Primero intentamos reunirnos los viernes para hablar sobre lo que hacíamos, el tiempo y las responsabilidades fue determinante para que de pronto se terminaran nuestras reuniones, hoy el MSN es, podría decir, lo que nos mantiene en contacto. El MSN y nuestra actitud frente al poema. Este miércoles leeremos en la sala Lumiére de la Alianza Francesa de Miraflores. Ahora con Florentino y Milagros Martínez, la pájara.
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Conocí a Yllari gracias al blog de Martín Zúñiga.
Recuerdo que dejé un comentario en la bitácora de Yllari. Hubo un poema que me sorprendió por su calidez silvestre, ese poema digamos fue mi primer contacto con la poesía de Briceño. A los versos de Alfredo llegué gracias a Lali, una vez contactados él me envió un texto en prosa, era una voz que fluía con seguridad y acierto, de allí que inmediatamente relacioné a ambos con una corriente que está consolidándose con los poetas de este nuevo siglo: una libertad desde los hábitos a los que en vano intenta amurallarnos la rutina, un tono confesional cuyos vasos comunicantes son, me arriesgo, la mejor poesía de los años cincuenta, no Cisneros, no Hora Zero, no Kloaka, no el primer Neón. Después me enteré que Alfredo era amigo de Yllari. Entonces fue una cadena. Lali me escribe preguntándome por la editorial, ella me presenta a Alfredo, Alfredo a Yllari y yo les presento a Florentino Díaz y a Milagros Martínez.
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El primer contacto que tuve con Milagros fue el año 2001, en la calle Quilca, coincide con la aparición de un sinnúmero de grupos literarios a los que muchos se han apresurado en bautizar como la generación del 2000. Entre los poetas se comentaba que había una chica que escribía como Pizarnik, después, cuando llegaron algunos de sus poemas a nuestras manos, efectivamente, la poesía de Milagros tenía notorios rasgos de la poética de Pizarnik. Era, sin embargo, una estética fresca; un lenguaje que conciliaba con el desgarro de los neo malditos urbanos de inicios del noventa y los post modernos de finales del noventa. Tenía esa mixtura. Entre estos últimos ubico a Florentino Díaz, por aquellos años miembro del Grupo Inmanencia de la PUCP, y que ahora en pleno 2008, puedo afirmar, es el poeta que ha demostrado la elasticidad del poema al presentarlo a través de diversos géneros.
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Con Florentino tenemos una complicidad de hermanos desde hace casi diez años, él era miembro de Inmanencia y yo de Neón (el último Neón). Leímos la primera vez en La Noche de Barranco en los lunes de poesía que organizaba Domingo de Ramos. Quizá esa insatisfacción frente a un coloquialismo que había copado a nuestros poetas y ese tono a sangre y grito en lo que se venía escribiendo, propio por supuesto de unos años hediondos por culpa de nuestros políticos y de una población que aún no hacía nada por protestar contra quienes le escupían la cara; hizo que buscáramos más allá de las décadas que nos precedían. Sin escapar a nuestro contexto, ambos participamos en las marchas y en los recitales que se organizaban contra la autocracia de entonces, nuestra búsqueda intentaba ser un conector de lo que teníamos al frente con lo que vislumbrábamos sería la poesía del nuevo siglo. Pienso que Inmanencia y el último Neón, había entendido que si bien la nuestra era una generación del desencanto, esta generación no se reducía a los últimos diez años, sino que era una que aún a pesar de nuestra actividad, no estaba consolidada, faltaba el remate lírico desde el lenguaje. Pienso que ese remate lírico lo están escribiendo los poetas post 2000.
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En realidad POÉTICAS DE UN NUEVO ZIGNO es un pretexto para reunir a los que considero son los poetas que han asimilado las propuestas estéticas de estos últimos años y que sin traicionarse se mantienen honestos en su afán por transmitir aquello que los signa, en poesía. Cuando Lali García me habló sobre su inquietud de agruparnos con otros escritores, yo, que he pasado por más de un grupo literario desde que empecé con esto, me entusiasmé con la sola idea de volver al ruedo en equipo, por eso quizá nuestras primeras reuniones con Yllari Briceño y Alfredo Rusca y nuestra posterior asistencia al taller de Paúl Guillén (alguien por allí me dijo que cómo yo iba a regresar a los talleres, pero uno nunca termina de aprender y es cierto, hace once o doce años, asistí a más de un taller de poesía), allí fue alentador encontrarme con Enrique León de Esta no es Una Puta Editorial y Víctor Coral, con quien hace dos años editamos la Revista de Libros. Entre ambas experiencias es que nace la idea de sacar esta revista, le pedí que ella sea la responsable de la selección. Yo habría sido demasiado parcial. Me excuso.
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Pienso que hoy contamos con libros contundentes para marcar una época, a esto, al ser testigo de otros que están escribiéndose, definitivamente se aniquila cualquier duda sobre el riesgo de un estancamiento en la poesía peruana. Libros como los de Miguel Ildefonso, José Carlos Irigoyen, Roxana Crisólogo, Ricardo Ayllón, Lorenzo Helguero, Jimmy Marroquín, David Novoa, Carlos Villacorta, Romy Sordómez, Jorge Hurtado, Alessandra Tenorio, Miguel Ángel Sanz Chung o de Cecilia Podestá nos ubican entre una de las más vigorosas escrituras del momento. A ellos proyectos escriturales como el M.U.C.H.O. de Rafael García Godos o Conflicto Azul de Raúl Solís, que tiene como personaje al andrógino, nos confirman que nuestra literatura es una de las más activas. Quizá lo que falta, esto es un criterio muy personal, es el compromiso de nuestros escritores con lo que acontece socialmente, tenemos libros, pero no hay actitud política. Pienso que no es determinante, pero estoy convencido que un escritor debe ser alguien que opine sobre su contexto histórico, eso, por supuesto, más allá de lo poético.
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Tengo fe en POÉTICAS DE UN NUEVO ZIGNO, ojalá y podamos, en el transcurso de lo que nos falta, reunir a los poetas más representativos de nuestra escena nacional. Mientras tanto, este primer paso. La cita es el miércoles 16 de julio en la sala Lumiére de la Alianza Francesa. Por supuesto, mi gratitud a Julio Heredia, por permitirnos este parto.
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